¿Qué es la greguería? Según Ramón Gómez de la Serna, que para mi fue su máximo exponente, es la suma de la metáfora y el humor. Consiste en observar lo que nos rodea y expresarlo con la poesía de un soñador. La greguería es para disfrutar del mundo con la candidez de la infancia. Puede ser ligera y despreocupada, pero también rica y audaz. Aunque son estudiadas por lingüistas parecen escritas por niños, y de hecho yo se que las escriben.
Como la vida, no es su teoría y su análisis, sino su degustación lo mejor de ellas. Aquí van unas cuantas para abrir boca.
Los ríos son caminos que andan.
Las arrugas del tronco de los árboles nos dicen lo vieja que es la naturaleza.
Un día serán tan finas las arenas del desierto que no se podrá andar por él.
Quien deja una bicicleta sobre la colina, le pone gafas al horizonte.
Los invernaderos son las cárceles modelos de las plantas.
El albornoz de baño hace monjas a las mujeres, pero en seguida cuelgan los hábitos.
El acto más bello de la playa es ver como se quita las medias de arena la mujer bonita.
Al pintarse los labios la mujer guarda entre paréntesis un beso.
La ü con diéresis es como la letra malabarista del abecedario.
Escribir es que le dejen a uno llorar y reír a solas.
- Sobre el paso del tiempo:
El obelisco es el cirio de los siglos.
El buen cuadro es el sello postal que se pone al siglo para que llegue certificado a los siglos venideros.
Los jamones en sacos blancos van en calzoncillos.
El pan duro es como un fósil recién nacido.
La merluza es un pescado hecho de rodajas.
Las conchas de las playas son los restos de los arroces que come Neptuno.
Los auriculares son las gafas de los oídos.
Todos los que van en el ascensor hacen un apretado esfuerzo para que guarden silencio sus pensamientos, no se enteren de ellos los demás.
Mientras hablamos por teléfono aprendemos a hacer las cosas como si fuésemos mancos.
El jugo pancreático es el jugo más griego que poseemos.
No tiene importancia que el cazador mate un pichón, sino que haya matado un vuelo.
En los hilos del telégrafo quedan, cuando llueve, unas lágrimas que ponen tristes los telegramas.
Las gaviotas nacieron en los pañuelos que dicen ¡adiós! en los puertos.
El látigo traza en el aire la rúbrica del tirano.
El que aprende qué hora es las “diecinueve cuarenta y tres” puede viajar lo que se le antoje.
El humo de la hoguera quiere pintarle bigotes al cielo.
Cuando el alba se enhebra en el ojo del campanario, queda cosido el nuevo día al pueblo.
Los ángeles de la guarda de los músicos debían pasarles las hojas de las partituras.
Tocar la trompeta es como beber música empinando el codo.
- Sobre la mala leche, pero con gracia:
El manco de los dos brazos se quedó en chaleco para toda la vida.
Según César Nicolás, no amaremos la greguería si no sentimos pasión por el lenguaje. Por eso, invito a todas aquellas personas que leen este blog a que escriban una greguería y me la manden. La pueden anotar en los comentarios del blog. Yo daré a conocer las dos o tres mejores, o cuatro si es que me escriben todos los seguidores de este blog. Vamos, animaros, no hace falta que seáis profundos, sino despreocupados y alegres. Cualquier dicho que tengáis puede convertirse en greguería. Cada uno puede enviar todas las que quiera, incluso puede ser anónimo o con pseudónimo. Dentro de una semana o diez días todos veremos el resultado de vuestras aportaciones. Ahí va una más para daros ánimos a escribirme…
La cabeza es la pecera de las ideas.