Aún recuerdo una noche de este verano, en que la Orquesta Clasijazz actuó en el Teatro Cervantes de Almería. Durante la presentación, se nos dijo que el jazz es algo mucho más cercano a nosotros de lo que nos creemos. Esta agrupación musical logró que los no entendidos, en este tipo de música, no necesitáramos una iniciación, porque desde los primeros acordes mis pies comenzaron a llevar el ritmo de la música, sin haberme pedido permiso.
La joven Big Band del Conservatorio de Almería, rompió el fuego; siguió con la entrada en escena del Coro Gospel Clasijazz. En la segunda parte, Ramón Cardo tomó la batuta y dirigió a la Casijazz Big Band, que contó con Tony Belenguer (trombón), Pablo Mazuecos (piano), y un selecto elenco de músicos.
Cuando estudiaba en el instituto nos decían que el verdadero científico no es aquel que realiza grandes estudios, sino el que divulga sus conocimientos. Según esto, el verdadero músico, no es aquel que se acerca a la perfección al interpretar una composición, sino el que se esfuerza por mostrar al público la belleza, el sentimiento de la música. Por eso, Pablo Mazuecos alcanza ese alto grado de gran músico. No sólo por el sentimiento que transmiten sus notas al piano, sino porque ha sido el alma mater de esta función musical. Preocupándose, no sólo de que grandes músicos vengan al Teatro Cervantes, sino también por los más mínimos detalles de la decoración, de la intendencia. En definitiva, Pablo ha conseguido lo máximo, cogernos por la solapa de nuestra alma y regalarnos algo perdurable en nuestro espíritu, y que no se si volveremos a encontrar en Almería. Nos descubrió aquello que está en lo más profundo de nuestro ser, y que no admite de manipulaciones, sino de verdaderas emociones.
La música en directo, interpretada por buenos músicos, tiene algo muy especial. Las voces de las cantantes nos envolvieron como si nos cantaran expresamente a cada uno de nosotros. El mejor elogio que se les puede hacer, es que la actuación se nos hizo corta. No parece una formación almeriense, sino músicos venidos directamente desde el país de la música.
Solo es cuestión de tiempo que la asociación Clasijazz llegue a ser mucho más reconocida, y valorada en el resto de España. Su música es de la que llega, de la que aún sin conocer nada de ella, al escucharla sentimos que tiene algo especial, que mueve nuestra alma.
Gracias, Clasijazz, y gracias Pablo. Ojalá, volvamos a vernos, mientras tanto, y para recordaros, tomo prestada aquella vieja canción que popularizó Ray Charles.