La DGT ha multado con 30.000 euros a la productora Tripictures por presentar en el cartel publicitario de la película 'Larry Crowne' a Tom Hanks y Julia Roberts conduciendo una moto sin casco.
Este es el texto de la noticia que ha llamado mi atención, y la de muchos. Se ha multado el cartel publicitario de una película, porque los protagonistas van en una scooter sin casco. Después de escribir la frase anterior, tengo que detenerme a pensarla un poco. Lo primero que me viene al jardín de mis ideas es que la sanción debe estar basada en una reglamentación vigente, que sanciona no sólo los actos, sino también las actitudes. Pero, sigue sin cuadrarme, la cabeza todavía no me hace ese “clic” que nos hace cuando entendemos las cosas, y todas las piezas encajan a la perfección.
El cartel de esta película lo tengo colgado en la pared porque desde que lo vi me trasmite buenas sensaciones. Quienes miramos a Tom Hanks y a Julia Roberts nos sentimos irradiados de una actitud positiva y feliz. Quizá por eso me guste. Por el contrario, la imagen que me transmite la DGT es la de fomentar la leyenda de su muy criticado y desmedido afán recaudatorio. Nada menos que 30.000 euros del ala. Menudo palo. La productora de películas Tripictures no es de las más poderosas. Si hubiese sido la omnipotente Warner Bros, por ejemplo, me pregunto si cabría esperar de la DGT tanta severidad, o se lo habría pensado mejor, no fuera a ser que una legión de abogados hicieran que le saliera el tiro por la culata, como le pasó a la SGAE cuando con su también presunto desmedido afán recaudatorio pretendió cobrar derechos por la música que se escuchó en la celebración de una boda privada, y al final tuvo que pagar a la feliz pareja mucho mas dinero del que le reclamaba, por violar su intimidad.
Cierto, que no está de más censurar actitudes que pregonan actos poco recomendables, pero es solo una película. Alguien le ha dicho a la DGT que en la película CARS 2 los protagonistas hablan por teléfono mientras conducen. Pobre Rayo Mcqueen, cuando se enteren. Cuantas películas hemos visto que saltan de un coche a otro, anda que como vean a Indiana Jones subirse a los camiones y a los tanques sin ponerse el cinturón de seguridad. Por no decir la que arman los personajes de MATRIX en la autopista. En esta película, la actriz Carrie-Anne Moss y su acompañante van en una moto, de gran cilindrada, sin casco, eso es de juzgado de guardia, vamos. Las espectaculares persecuciones de coches, las hacen especialistas, y los accidentes son preparados y muy controlados, además de fingidos por ordenador. Por qué nunca han sancionado a los actores que conducen de forma temeraria, bebidos o hablando por el móvil. Puede que cuando se proyectaron esas películas el sentido común de muchos en la DGT, advirtiera que las películas fingen una historia, unas escenas, unos hechos. Pero, parece que actualmente, están muy centrados en el objetivo de estrujar hasta la última gota el agrio limón de sancionar.
Vuelvo a mirar el cartel, y sigue animándome. Me gusta. Ya se que es una sensación subjetiva, y estoy de acuerdo en que tiene que haber una línea, una actitud, pero dónde la situamos. Un cartel publicitario de una película también es una creación artística, y algunos llegan a convertirse en icónicos. Es posible que, a causa de esta sanción, este cartel sea más recordado que la película que anuncia. Acaso el arte debe ser objeto de vigilancia y control por algún tipo de tribunal ejecutor. Entonces, por qué se permitió la existencia de Paulina Rubio, del reguetón, o del modisto de Lady Gaga.

Se puede decir más alto, pero no más claro. Yo no hubiese podido exoresarlo tan bien, pero suscribo todo lo que dices. Por cierto ¿tengo algún premio por ser el visitante número 500?
ResponderEliminarEstoy indignada. ¿Van a multar a Tiziano por Las Bacanales? Al fin y al cabo es un botellón.
ResponderEliminar