Pese al advenimiento de recientes tradiciones foráneas, y su esplendoroso éxito, algunos aún recordamos con nostalgia el clasicismo de las nuestras. Tal día como hoy, en España se veía la obra de teatro, Don Juan Tenorio. Al punto, que todos los años se programaba en TVE esta obra de José Zorrilla. Ver una obra de teatro, aunque sea en TV, sigue siendo una buena costumbre. Desde muy antiguo, esta obra llegó a calar tanto en el público que algunas personas conocían a todos los personajes e incluso recitaban versos enteros.
Por doquiera que fui,
la razón atropellé,
la virtud escarnecí,
a la justicia burlé
y a las mujeres vendí.
Yo a las cabañas bajé,
yo a los palacios subí,
yo los claustros escalé
y en todas partes dejé
memoria amarga de mí.
Quizá caló en nuestro acervo por el apego de nuestra cultura al más allá, a los muertos. En esta obra el más allá es un destacado protagonista. Por eso encaja en una fecha como esta. Ha sido objeto de múltiples estudios, tema de numerosos escritos, un superviviente cultural de otra época. Don Juan Tenorio forma parte de nuestra memoria colectiva. Por eso, ¿Truco o Trato? jamás podrá competir contra…
Y esas dos líquidas perlas
que se desprenden tranquilas
de tus radiantes pupilas
convidándome a beberlas,
evaporarse, a no verlas,
de sí mismas al calor;
y ese encendido color
que en tu semblante no había,
¿no es verdad, hermosa mía,
que están respirando amor?
¡Oh! Sí, bellísima Inés
espejo y luz de mis ojos;
escucharme sin enojos,
como lo haces, amor es:
mira aquí a tus plantas, pues,
todo el altivo rigor
de este corazón traidor
que rendirse no creía,
adorando, vida mía,
la esclavitud de tu amor.
Cierto, que nosotros también hemos exportado nuestra cultura. El gran Errol Flynn interpretó al mismo Don Juan, en la película El Burlador de Castilla (1948), que en su versión original se tituló Las Aventuras de Don Juan. Aunque tratándose de Hollywood, cabría no esperar demasiado del rigor con el que se rodó. Pero, la cultura, el espíritu de los pueblos, cuando viaja a otros lugares, como las personas también se convierte en inmigrante y muchas veces es acogida, asimilada y muchas veces adaptada.
A José Zorrilla se le otorgó el calificativo de poeta del pueblo. Esta obra es inmortal, y sus versos resonarán eternos en nuestra memoria, ¡Pardiez! Mientras escribo esta entrada por toda la calle se oye a la muchachada disfrazada de fantoche, pero…
¡Cual gritan esos malditos!
¡Pero mal rayo me parta
si, en concluyendo la carta,
no pagan caro sus gritos!

Otra costumbre de estas fechas que no debemos perder es la de asar castañas.
ResponderEliminarQue recuerdos de dos niñas disfrazadas recitando esos versos, jeje
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