Rafael Zamora era buena persona y buen profesional. Disfrutaba con su trabajo de operador de cabina, en el cine. Acarreaba los pesados rollos de celuloide de 35 mm., con toda la delicadeza que su edad le permitía. Para después, encajarlos pacientemente entre los engranajes del proyector.
- El rollo de película colocado en posición horizontal, se llama torta. Le decía a su joven aprendiz.
Además de proyectarlas, tenía fama de buen crítico. Cada vez que una película se estrenaba en el cine, sus amigos le preguntaban sobre ella.
- Esta es buena. Les decía.
Sus breves palabras eran como la firma de un notario. Nadie preguntaba más detalles. Iban a verla convencidos.
Su trabajo no siempre le permitía sentarse cómodamente durante toda la proyección. Debía vigilar que el encuadre en la pantalla fuese nítido, que no vibrara la imagen, y estar pendiente para cuando un rollo se terminaba cambiarlo por el siguiente, para que los espectadores no sufrieran cortes viendo la película. Sus constantes idas y venidas por la cabina, engrandecían su fama de fino analista cinematográfico. Nada más terminar la primera sesión, ya tenía una opinión formada, no necesitaba meditarla, y siempre daba en el clavo.
En una ocasión, en el cine se estrenó una película, y su aprendiz le preguntó que cuando iba a verla para saber si era buena o no. Entonces, se asomó por una de las ventanillas de proyección. Al rato se volvió y dijo:
- Esta película no es de las buenas.
- ¿Pero, cómo lo sabe si no la ha mirado ni un minuto?
- Asómate tu. Le dijo Rafael.
El aprendiz también observó la película desde una de las ventanillas de la sala de proyección. El viejo operador le dijo que no mirara la película, sino al público.
- ¿Al público, para qué? Le respondió mientras bajaba la mirada hacía el patio de butacas.
Rafael, se le acercó lentamente, y antes de hablarle respiró profundamente, dando toda la solemnidad que la revelación de un secreto merece.
- Si, mientras ve la película, el público no para de acomodarse en sus butacas, o notas que cuchichea a su alrededor. Entonces, la película es una mierda. Pero, si está inmóvil, como clavado en sus asientos, si parece que nadie respira. Entonces, no lo dudes, esa tiene que ser una gran película.
(Basado en Hechos Reales)
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